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Director General: Pedro Ricalde Arjona


Sábado, 18 de Enero del 2020
Num. 1039

VOCES Y LETRAS DEL SILENCIO

"Al que le venga el saco… que se lo ponga”
(Refrán popular)
El Ser Humano frente al vicio de la “Discriminación”
(Parte 2)

A mis sesiones, siempre me llevaba mi madre, unas veces en autobús, otras veces caminando, dependiendo de la situación –financiera- del momento; en el caso de mi padre sus labores diarias lo ocupaban y cuando se daba la ocasión, me aventuraba a hacerle compañía.
A finales de la segunda mitad década de los 80, en lo que venía siendo mi primer año en la primaria, “Andrés Quintana Roo”, tampoco resultó en un acto providencial mi estadía, pues además de compartir las cátedras y el aula con más de 40 compañeros –de los cuales 4 estuvieron conmigo en el preescolar-,  igual tuve enfrente la desidia de una que otra maestra e incluso de la Directora, por lo adverso que les resultaba tener que optar entre apoyar a 1 y descuidar a 40 o viceversa; más la continua persistencia de mi madre y el acertado apeo de la terapeuta, -durante los primeros meses del ciclo escolar correspondientes al 1º de Primaria-,  influyeron en hacerlos cambiar de parecer conforme al avance que manifestaba  en la adquisición del lenguaje y el progreso del aprendizaje. No se omite referir que igual se hizo la lucha en cuanto a despejar dudas y uno que otro mito equívoco sobre la sordera que hasta nuestros días se mantiene en la creencia de los adultos, como: “la idea de que al momento de que un sordo se convierte en portador de un auxiliar  auditivo, -mejor conocido como audífono-, este será capaz de procesar sin problema alguno la fluidez de los sonidos y en consecuencia escuchar”. El cual a todas luces es “falso”, ya que una persona con Discapacidad Auditiva –de nacimiento-, aún con la inserción por vez primera del audífono, para el portador aquel sonido percibido –leve, aguda o grave; influye el tipo de sordera y la potencia del auxiliar auditivo- no será posible interpretarlo de manera inmediata, es decir, “escucharlo” o “comprenderlo”, ya que dicho individuo nunca tuvo la posibilidad de conocer y aprender a diferenciar o discriminar la variedad de ecos emitidos por cada cosa, objeto e incluso animales, como ejemplo sitúo los siguientes casos: una avioneta no emite el mismo ruido que un avión comercial o uno de tipo militar; la voz de fulano no es igual a la voz de mengano o perengano, etc. ¿O me equivoco?
Lo anteriormente referido, está claro que al igual que cualquier cosa creada por la naturaleza –con sus caprichos-, por los animales –con su ciclo en libertad- y la especie humana –con sus acciones y conductas- la vida siempre ha de girar en torno a un simple concepto que nos hace aprender a caminar, a hablar, a escribir, a leer  y ante todo oír; aquel omnipresente vínculo del que hablo, es lo que comúnmente se denomina “arte”, esto es, una compilación, etapa o vida de conocimiento y práctica, que la larga tiende a traducirse en la virtud de ser aplicado intuitivamente, sin ataduras y con una naturalidad envidiable… ¡simple Evolución!.
Continuará…
Dudas y comentarios, enviarlo al mail: amilsosa@gmail.com. ¡Hasta la próxima!
 

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