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Director General: Pedro Ricalde Arjona


Jueves, 19 de Septiembre del 2019
Num. 1007

Misterios del Sistema Braille

 

El Braille no se estableció por influencia de terceros, sino por la propia necesidad de los ciegos, por el entusiasmo de los que al utilizarlo a diario, sabían lo que valía…
(Pierre Henri)

El Braille, es un medio táctil, por medio del cual las personas que carecen de la vista, tienen acceso a la lectura y escritura. Consiste en unos puntos en relieve organizados y distribuidos en una forma que da la apariencia del Dominó. Dicho código puede ser representado a través de 63 combinaciones diferentes, en las cuales se incluyen no sólo letras, sino también, parte de la estructura gramatical de toda lengua, como son: puntos de acentuación, números, etc.; aunque también algunos autores hablan de 64 combinaciones, tomando en cuenta al “cero” (espacio en blanco entre palabras) como un signo más.
Las letras, tienen un tamaño (tipo y estructura) estándar;  es decir, no pueden, ni deben ser agrandadas o viceversa, ya que tal situación dificultaría su percepción táctil. Tampoco debemos olvidar que al ser simbologías con formas únicas, requieren de un papel con grosor y resistencia, para que los puntos en relieve no se aplanen, aunque ello represente contar con textos voluminosos, y sino pues imagínense la famosa novela de Don Quijote (Miguel de Cervantes S.) que traducido al Braille ocuparía 14 volúmenes con aproximadamente 200 páginas cada una.
También resultan trascendentes para el tacto los puntos, al igual que el vacío dejados por la ausencia de los mismos signos; es decir, en este sistema lo que se debe aprender es la forma que tienen las letras, independientemente de los puntos que la constituyen.
A continuación se les presenta otras observaciones sobre el Código Braille:
1.    El Braille, es un alfabeto; no un idioma, como la mayoría de la gente cree. Ya que con él se pueden representar letras y palabras en cualquier idioma.
2.    El mecanismo básico por medio del cual se forman las letras (presencia y ausencia de puntos) permiten leerlos con facilidad (al tacto y a la vista).
Al inventar el código, Luis Braille también pensó en crear las herramientas necesarias para escribir: la pauta (Mejor conocida como regleta) y el punzón. En el caso del primero, se trata de una plancha de acero o plástico, en la cual se graban surcos paralelos o líneas de puntos cóncavos en sentido horizontal. A esta plancha se superpone otra, (Guía) formada por filas de rectángulos (Cajetines), cada uno de los cuales abarca 3 surcos o 6 puntos cóncavos y que constituyen los generadores del código Braille. En dicha regleta, se coloca el papel, que al hundirlos con el punzón se graban los signos.
Y siendo el Braille un invento sencillo y genial, ha hecho que la información a través de la comunicación en su sentido más amplio constituya la voluntad de hacer un mejor mañana.
 

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