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Director General: Pedro Ricalde Arjona


Jueves, 21 de Noviembre del 2019
Num. 1007

La hermana Mónica Alvarado Díaz y su vocación de ayudar a quienes lo necesitan


Al hablar de servicio social y de ayuda al prójimo, sin duda se tiene que mencionar a aquellas personas que dedican su vida a la caridad, sobre todo cuando se renuncia a cualquier otra cosa para servir a su vocación, como el caso de la hermana Mónica Alvarado Díaz, quien desde hace dos años se encarga de dirigir el Hogar de Ancianos “Juan Pablo II” de la isla.

Mónica Alvarado Díaz nació el 4 de noviembre de 1982 en Netzahualcóyotl, Estado de México, hija de don José Ramón Alvarado Jacobo y doña María Guadalupe Díaz Zavala. Tuvo cinco hermanitos: Luis Alberto, Miguel Ángel, Marysol, José Guadalupe y Elizabeth. Curso todos sus estudios en su ciudad natal.

Estuvo cinco años en la escuela primaria “Raúl Isidro Burgos”, mientras que el sexto grado lo cursó en la primaria “Vicente Guerrero” por cambio de domicilio. La secundaria la estudió en el colegio “Gustavo Baz Prada” y posteriormente ingresó a la Preparatoria Anexa a la Normal.

Ya en la universidad, se graduó como Profesora de Secundaria en la Escuela Normal de Oriente, de donde egresó en el año 2000. Sin embargo no ejerció su profesión ya que comenzó a ser llamada por su vocación de servir a Dios y a la Iglesia, pues comenzó a buscar dirección espiritual con el Sacerdote Superior de la Congregación de Misioneras Eucarísticas Mariana Bajo el Signo de la Cruz, a la que pertenece.

Seis años después, en el 2006 se ordenó como religiosa el primero de octubre, dando gracias a su patrona Santa Teresita a quien le guarda una ferviente devoción. Tuvo que pasar por las diferentes etapas desde el Postulantado, Noviciado, Profesión Temporal y la Profesión Perpetua, hasta convertirse en religiosa y ser enviada a Cancún, en donde recibió su primera encomienda.

Llegó a Cancún en 2006 y abrió la casa “Santa María de Guadalupe” pues se fundió la comunidad de la Congregación a la que pertenece, y junto a otras dos hermanas empezaron a trabajar con niños en guardería, además de dar la catequesis  y evangelización en las parroquias a niños, jóvenes y matrimonios.

El 11 de octubre del año 2010 llegó a Cozumel con el objetivo de formalizar el asilo de ancianos que en ese entonces, funcionada en una casa rentada en la 30 avenida con Hidalgo. Al llegar a la isla se topó con un edificio en construcción con muchas carencias, pero en poco tiempo terminó de acondicionarse para que el 25 de octubre de ese mismo año, los abuelitos ya estuvieran en la actual Casa Hogar “Juan Pablo II”.

La hermana Mónica Alvarado Díaz además de ser la directora de la casa hogar del adulto mayor de Cozumel, apoya a las parroquias en la catequesis y evangelización, además de que se dedican a la venta de repostería para el sustento del asilo. “El poder darle un sentido redentor al sufrimiento humano es algo muy importante, sobre todo a los adultos mayores que sufren mucho abandono, soledad, depresión y enfermedades, darles esa asistencia social y espiritual es importante porque todos tiene fe y por ello su sufrimiento se vuelve una ofrenda a Dios”, dijo.

Atendiendo diariamente a los adultos mayores que acuden a la casa hogar “Juan Pablo II”, la madre Mónica Alvarado Díaz trabaja junto a otras religiosas en este asilo, donde todos los días pueden convivir con los abuelitos, quienes le guardan un gran afecto por las atenciones que reciben pero sobre todo, por el apoyo espiritual que las hermanas de la Congregación de Misioneras Eucarísticas Mariana Bajo el Signo de la Cruz les brindan para disminuir sus padecimientos.

 

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