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Director General: Pedro Ricalde Arjona


Jueves, 21 de Noviembre del 2019
Num. 1007

EN EL AULA DE CLASES.

    Muchas veces la realidad es más increíble que la fantasía, así pues imaginen lo que quieran pues es una realidad fantástica. Dicho mío.
    Bueno entonces, si ya estamos imaginando, entremos al salón de clases, pero con una sola “o”, no con dos pues ahí se enseña otra cosa.
    La maestra Themis, se dispone a iniciar las clases pasando lista de sus alumnos y en voz alta recita: “Juez venal de Cozumel niño Miguel Ángel Tuyub Martin”.
    ¡Presente! se oye en el fondo del salón. Continúa la lista: “Niño José María Sánchez Perera, “cheiti” o “tres patines”.
    También se oye en el fondo del aula: “Presente”.
    “Niña Martha Elba Torres Rivera”, “Presente, maestra Themis”
    “Niña Jenny del Socorro Tamayo Chan”. “Presente maestra Themis”
    “Niña Fabiola del Rosario Escobedo Polanco”, espera un instante y al no obtener respuesta, la maestra repite: “Niña Fabiola Escobedo” y comentando en voz baja: “Esa niña nunca llega a tiempo, no está presente”.
    “Disculpe maestra”, - dice la niña Jenny Tamayo – “Ella no vino pero yo soy su apoderada”.  “Si es cierto maestra”, interviene intempestivamente el niño “tres patines”, “ella es su apoderada y yo también la represento en todos sus asuntos”.
    Ante esa inusual explicación en un salón de primaria, la maestra Themis, dudando que hacer en este caso, decide ponerle asistencia por poder.
    “Muy bien, niños, como les anticipe en la clase de ayer, hoy hablaremos sobre los derechos, muy brevemente pero en forma acertada y de fondo trataremos de aprender las acciones civiles y penales resaltando las diferencias entre una y otra, con su significado legal en forma práctica sin querer hacer de ustedes unos grandes jurisconsultos, pues pueden terminar como verdaderos “juriscombultos”. Se oyen ruidos de conversación y risitas en el fondo del salón y la maestra, sin levantar la vista, dice en voz alta: “Niños Tuyub Martín y “cheiti”, guarden silencio por favor, ya estamos en clase”.
    “Sí maestra, lo que pasa es que “cheiti” manchó sus libros con su sándwich de cochinita pibil que tiene en su bulto”, explica rápidamente el juez venal.
    “Bien, bien, guarden silencio”, dice la maestra Themis con tono resignado. “Entremos en materia, si los niños me permiten. El derecho penal y el derecho civil son piedras angulares de toda civilización humana y es necesario entender que a través de la historia se han ido perfeccionando pero no siempre para bien, pues muchas veces sufre retrocesos ya sea por intereses políticos o malos entendidos y jueces que no lo conocen o no lo quieren aplicar y, ese es uno de los males más grandes de nuestras civilizaciones. Pero tiene características especiales que los hacen diferentes, aunque ambos derechos en su formación e intención tratan de conseguir la mejor convivencia humana de los diversos grupos sociales a quienes va dirigido. Dicho lo anterior les diré que: El derecho civil es más amplio y requiere mayor conocimiento, se dice que el que entiende y ejercita ese derecho, ejercita adecuadamente cualquier otro derecho, pues tiene un procedimiento muy elaborado y amplio.
     “Maestra, maestra”, interrumpe “el cheiti” alzando la mano con desesperación. La maestra con el gesto, le da la palabra y éste dice: “Y, ¿qué pasa si un niño es zurdo?
    Rascándose la cabeza, la maestra responde: “Nada “cheiti”, no pasa nada, atiende por favor a la clase.” Y, por lo bajo: “cheiti, cheiti ese cheiti, me va a volver loca. Bueno, continuemos. El derecho penal es de estricta aplicación, no acepta analogía, ni mayoría de razón, si existe el delito definido y sancionado en algún artículo del Código Penal, entonces, existe delito, si le falta algún elemento del tipo penal (hipótesis), no puede haber delito. Otra diferencia es que las actuaciones efectuadas en materia civil, resultan prueba plena en actuaciones de derecho penal, pero no a la inversa, las actuaciones penales son solo indicios en materia civil, es decir, para efectos legales, vale más una prueba civil que una prueba penal, pero los documentos públicos así obtenidos de una u otra clase, deben siempre, ser leídos en su integridad para poder ser comprendidos y valorados aplicándolos debidamente”.
    “Hay que tener cuidado cundo una acción proviene del ramo civil, pues si es ejecutoriada, ya no puede ser cambiada, por una interpretación diferente a su contenido legal, por el principio llamado de cosa juzgada, pero no se puede suponer una cosa diferente a la ya sentenciada, como cuando en una resolución se llega a la decisión de que no ha procedido la acción planteada en juicio, sin que hubiere existido contrademanda (reconvención), la parte demandada en ese juicio no puede haber ganado nada, sostener lo contrario es demostrar una total ignorancia del proceso civil.”
    “¡Maestra, maestra”! levantando la mano, reclama atención la niña Martha Torres, y avienta su pregunta sin esperar permiso: “Si por ejemplo, yo adquirí una casa, pero después en una sentencia declaran que esa adquisición fue nula, pero yo ya vendí esa misma casa, ¿qué pasa entonces?
    “Niña Martita, guarde compostura, espere a que se le de permiso para interrumpir la clase. Respondiendo tu pregunta, en ese caso, si tu escritura que fue el origen de la segunda escritura, fue declarada en juicio como nula por algún motivo legal, la segunda escritura cuando vendiste, también resulta ser nula por ley.”
    “Pero... pero, si yo le vendí antes de que se declarara nula mi escritura, ¿porque dice eso?” La maestra responde: “Eso está establecido en un capítulo del Código Civil que habla sobre las nulidades y muchas de esas nulidades son imprescriptibles, eso quiere decir que, no cambian con el tiempo, lo que se ha declarado nulo sigue siendo nulo y esa segunda escritura es también nula.”
    “¡Ah”, pero si yo tengo un amigo juez que haga lo contrario, ¿qué pasa?”, dice agitadamente “el cheiti”.
    La maestra responde: “Pasa que tu y tu amigo juez, están equivocados y están cometiendo una injusticia por no estudiar bien la materia en primer lugar o en segundo lugar ese tu amigo es un corrupto y causa mucho perjuicio social si accede a situaciones irregulares en la administración de justicia. Claro que en un país en donde internacionalmente ha sido reconocido como segundo lugar en corrupción mundial, entonces ese juez venal, no es una excepción, pero si es una vergüenza, pues tarde o temprano se sabrá de su conducta irregular y será cesado o pervivirá en los escondrijos de la burocracia toda su vida, hasta que sus propios hijos se lo reclamen, en forma directa o indirecta, pues ellos también sentirán esa actitud deshonesta, ya sea siendo a su vez deshonestos o alejándose de él como de la lepra.”
    Impaciente “el cheiti” insiste en su pregunta: “Sí, pero qué pasa, qué pasa?” Inmediatamente la maestra Themis, responde: “Pasa que puedes obtener una apariencia de triunfo momentáneo, pero en tu consciencia sabes perfectamente que han actuado mal y que ese hecho lo pagarán tarde o temprano y por otra parte, la persona ofendida con su indebida actuación se defenderá y les hará quedar mal, pues lo primero que se debe hacer con esos casos de corrupción, es hacerlos públicos y denunciarlos, para tratar de acabar con esa insana situación de que los encargados de la aplicación de la ley, sean los primeros en contrariarla por intereses ajenos a la propia ley.”
    Suspendiendo su clase, la maestra dice: “¿Y, a ti qué te pasa niño Tuyub, porqué lloras?” Este responde: “Es que yo creí que “cheiti” era mi amigo y ya me metió en un problema, pues dice cosas que el código no dice y yo le hago caso sin pensar pues lo ayudo a sus tranzas de buena fe.”
    “Ay, niño Tuyub, no puedes hacer eso, no puedes hacer mal creyendo que obras de buena fe, no te puedes ocultar para siempre, no puedes querer castigar a alguien si no ha hecho nada y mucho menos si tú tienes la responsabilidad de algo que en ese caso, no estás cumpliendo cabalmente. Nadie debe dejar que hagas eso, tendrás que aprender a hacer bien las cosas o te pasarás toda tu vida llorando, pero es por tu propia responsabilidad, no culpes a nadie, cúlpate a ti mismo y que tu amigo “cheiti” cargue con lo propio. Si haces cosas indebidas, te resultarán cosas no queridas, pero sí merecidas.”
    Continuó con semblante cansado la maestra: “Niños, creo que por hoy hemos terminado, me siento cansada, solo quiero terminar diciéndoles que una mala acción es como una estupidez, y les dejo una sentencia atribuida al gran científico Albert Einstein: “Nunca discutas con un estúpido, te hará descender a su nivel y ahí te ganará por experiencia.”
    Los niños salieron a tropel, pegando chillidos de alegría, la maestra Themis, puso su espada en un rincón del salón y dejó su balanza y su libro de notas sobre el escritorio, saliendo con paso cansino de un día más de clases preguntándose si serán casos perdidos.
Nota: Los nombres de los niños no han sido cambiados, pues es bueno conocerlos públicamente. Conste.
 

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