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Director General: Pedro Ricalde Arjona


Domingo, 19 de Enero del 2020
Num. 1041

¡EEEEHH! ¡LEERAAS! ¡LEERAAS!


    El espectáculo a toda magnitud. El “congrueso” de la unión en todo su esplendor y eficiencia para la vida nacional, chorreando, respeto, conocimiento, cultura y dignidad de la vida política nacional. Las mujeres en acción.
    Efectivamente, hace unas semanas (16 de octubre próximo pasado), precisamente por este medio impreso, envié una colaboración que trató sobre el vergonzoso comportamiento de las senadoras en su cámara cuando recibieron con aplausos y como un estrella del rock al primer ministro de Canadá Justin Trudeau, cuando acababa de declarar a “troche y moche” por la prensa mundial que el problema del TLC, no era Canadá sino México, pero para mi sorpresa en esa visita a la cámara “alta”, las senadoras, lo recibieron tumultuariamente como héroe y no les importó hacer el ridículo cuando como quinceañeras que reciben a su estrella favorita de la farándula, se pelearon, se amontonaron, se empujaron para tomarse unas “selfies” con dicho político canadiense. Entre gran barullo gritaban: ¡Qué guapo! ¡Eeehhh sapo! ¡Guap-asar! ¡Te guapo-ner en la ma…! Y, así, se tomaban fotos y más fotos.
    Bueno pues, ahora, les tocó a las dignas representantes de la otra cámara del congreso. La “baja”. Sí, a las diputaradas federales encabezadas por la de nuestro estado una tal Mólgora, y si está mal escrito, no tiene importancia pues no representa nada ni a nadie (a mí tampoco), a menos que estuviéramos hablando de estulticia y codicia. Ya es de todos conocido el hecho de que durante una cesión “solemne” de esa cámara de diputados, mientras hablaba en tribuna el representante de MORENA, las diputaradas se reunieron en sus bancas y a coro empezaron a gritar: “¡Quiere llorar! ¡Quiere llorar! E inmediatamente después… ¡Ehhhh! ¡Puuto! Imitando naturalmente el grito que ya ha recorrido las canchas de futbol a nivel mundial  de los “inchas” mexicanos cuando corean a gritos los saques del portero contrario a su partido.
    Pero ahora resulta que las grandes “demócratas” y “representantes de las causas sociales”, se permitieron aclarar por los medios televisivos que no gritaron eso, sino que lo que gritaron fue: ¡Ehhhhh Brutos! Antes de continuar con cualquier otra cosa, yo les contesto: ¡Leeeras! ¡Leeeras!  Que esa expresión es también de extracción futbolera por si quieren practicar deporte.
Lástima, se podría de alguna manera esperar una mejoría en general con la inclusión de las mujeres en la vida política, pero creo que ha resultado lo mismo con lo igual, las diputaradas federales son la copia exacta de sus pares mas –culinos, pues su rendimiento y ejemplo para la población resulta ser pésima. ¡Ahh! Pero no les vayas a comentar algo que las moleste, pues montan tremenda batahola y terminan por acusar a cualquiera de acoso sexual ante derechos humanos. Eso sí, puntualmente se autorizan aumentos de sus “dietas” y bonos especiales por levantar el dedo y para darle forma a nuestra “democracia” aprobar leyes en contra de sus dizque representados y nos llenan de leyes y más leyes que por supuesto, no se aplican a ellos, pues son la excepción a la regla, ya que todos los políticos se creen y han sido, libres de responsabilidad legal, a ellos no les “aplica” la ley en cualquiera de sus representaciones. Como ya está comprobado (vox populi, vox dei), vivimos en la casi total impunidad que es simplemente el resultado de la falta de aplicación de la ley, en forma general que viene a ser una de las esencias del derecho. Deben acordarse de una “cantaleta” que todos los códigos legales tienen siempre al principio que dice: “Esta ley es de aplicación general y de interés público”. Pues lo primero significa que, TODOS los pobladores y ciudadanos del país o del estado de que se trate, están sujetos y obligados a obedecer a esa ley en específico, si no se hace de esa manera, se está violando la ley y se convierte cualquier persona en reo o criminal. De manera que: Robo es robo y no “peculado” la versión light del robo solo para políticos que les permite retener sin averiguación la mayor parte de lo robado al erario público.
Ya no voy a ir más allá de este comentario legal, sino que les diré que me asombra la falta de civismo y el exceso de cinismo de dichas “servidoras públicas”, “representantes populares”, luz del conocimiento político, adalides de la patria, deberían todas ellas, tener sus fotografías (por supuesto con photo shop), en los libros de educación primaria y secundaria, deberíamos ponerles sus nombres en las colonias de nueva creación y las calles (de preferencia bien iluminadas y con cámaras de vigilancia, me refiere a las calles y tampoco estoy haciendo alusión a Plutarco Elías).
Deben ser sin duda para el pueblo raso (como el comentarista) al cual “representan”, ejemplos de cordura, tolerancia, astucia para la consecución del bien público, apertura intelectual para oír, comprender y aceptar cualquier “corriente” de opinión que – aunque no sea la propia - pueda favorecer a la comunidad y sobre todo… elegancia, conciencia, moderación y se repite, inteligencia (ausente como atestiguamos hace unos días), las diputaradas federales se rebajaron al muladar y en coro  ofendieron a la tribuna, a la cámara y al país entero con su muestra de grosería y ahora para tratar de enmendar esa estúpida situación sostienen lo insostenible que no dijeron esa palabra actualmente prohibida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. “Puto”. Recuerden que esa palabra está proscrita por ese “alto tribunal” - junto con la palabra “puñal” – así que no debemos usarlas en observación de tan depurados criterios humanistas.
Con querer reparar el daño que a nivel mundial se infligieron a sí mismas y a la sociedad a la que se supone representan cambiando la expresión que dijeron por otra, solo demuestran falta de civismo (que no tienen mucho de por sí), ya que el que dice o hace algo indebido, lo primero – cuando tiene “los pantalones bien puestos”, es reconocer el error cometido y pedir una disculpa por su comportamiento deshonroso, pero esas diputaradas hacen lo que cualquier palurdo hace cuando mete públicamente la pata: se engalla y niega lo evidente, se enterca y cambia la versión de lo sucedido (mintiendo descaradamente). Esas diputaradas dicen ahora (tercas como mulas), que no darán ninguna disculpa, pues no hicieron ninguna ofensa. ¿No les digo? ¿Para eso les pagamos?  Ya están igual que una isla del “caribe mexicano” que conozco (de cuyo nombre no quiero acordarme) y su cabildo entero. Simplonas, embusteras, chocarreras, pero de trabajo político - social, intelectual, nada, nada, nada.
Pero, ¡Cómo cobran! ¡Son bien carb…onas! Por cierto… ¡¡¡Hoy es quincena!!! ¡Viva México! ¡Ca…! ¡ca-ca- no ca-ca… quise decir: ¡campeonas!  ¡EEEEHHHH puunto! Punto final.
Ya podemos entender el motivo por el cual estamos sufriendo la situación que padecemos, en la vida pública no hay valor cívico, es más, no se enseña el civismo en la escuela, por cierto… como evaluación para el Secretario de Educación: ¿qué es civismo?  ¿Es algo relativo o parecido a cinismo? ¿Aparece en Wikipedia? ¿Sí,no? Abur.
 

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