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Director General: Pedro Ricalde Arjona


Sábado, 18 de Enero del 2020
Num. 1039

Cuando la violencia verbal hiere más que un cuchillo


Por Gustavo Ferrari Wolfenson

Si hay algo que se ha venido manifestando en el Estado desde hace muchos meses, es la violencia verbal. En el tiempo que llevo radicado en  Quintana Roo jamás había sentido como se han manipulado las palabras en torno a personajes, actitudes, alianzas, amigos, enemigos y todo aquello que no pinte de igual color.
Juan Domingo Perón, ese personaje tan controversial de la política de mi país, cuya herencia totalitaria aún hace mella en ciertos sectores del fundamentalismo histórico político, tenía una frase categórica: “A los amigos todo: a los enemigos ni la justicia”.  Y esta premisa parece que ha sido copiada de puño y letra  en Quintana Roo donde las divisiones se han radicalizado de tal manera, que todo lo que no entre en el libreto preparado en la agenda del día, es considerado una traición, una mentira o un acto de desobediencia.
Decir que al enemigo no le corresponde ni siquiera la justicia es la definición misma de la barbarie política. En una sociedad políticamente civilizada, en cambio, el que está enfrente deja de ser un "enemigo" contra el cual todo vale para convertirse en un "adversario" con el cual se compite bajo el imperio de reglas de juego cuya aplicación queda a cargo de un juez independiente. La frontera que separa a una sociedad política civilizada de una sociedad bárbara es, precisamente, la supremacía de un orden justo por encima de los contendientes.
Hemos visto con total perplejidad como los amigos denostan a los enemigos. Hemos sentido como el patoterismo (sinónimo de porrismo) se ha enfrentado contra todos los que no piensen igual o quieran expresarlo. El periodismo ha perdido todo tipo de reconocimiento, legitimidad y ya ni hablemos de seriedad. Los editoriales se reciben por fax, los columnistas disfrazan sus columnas diciendo lo mismo más allá de la supuesta línea editorial de su periódico. Como en los viejos tiempos de redacción, el viejo papel carbónico copia y pega lo que se quiere decir y a fin de año se celebra la libertad de prensa con una pantagruélica fiesta donde con pantagruélicos regalos se premia la fidelidad de la información.
Hace unos días, una precandidata a la diputación local, fue agredida en la vía pública de nuestra otrora tranquila isla. El suceso por demás criticable, más allá de la característica que pueda presentar, fue editorializado por un diario como un hecho auto organizado para conseguir prensa y publicidad.
Esa actitud por demás vil y llena de una bajeza humana, me hizo recordar a la anécdota de los perros callejeros. “todos los perros son buenos y lindos, hasta que le muerden a uno e inmediatamente acuden a la perrera para su exterminio.”  Como ser humano, como hombre cristiano (más aun en semana santa) no puedo aceptar que uno se burle y difame la dignidad de las personas, por el solo hecho que no comparte su pensamiento o línea política.  El dedo acusador “algo habrá hecho” ha dejado dramáticas  huellas imborrables en la historia de la humanidad. Los millones de judíos muertos en los campos de concentración nazis, “algo habrán hecho”. Los 60 mil desaparecidos en las dictaduras de Chile, Argentina, Brasil y Uruguay, “algo habrán hecho”. La masacre y exterminio  armenio en manos de los turcos a principio del siglo XX fue producto de que algo habrán hecho, el crucificar a Cristo hace dos siglos fue porque “algo habrá hecho” y en términos más cercanos podríamos decir que los 43 normalistas se auto desaparecieron para llamar la atención. ¡No jodamos!
Creo que tenemos que empezar a ser más serios y sobre todo quienes se vanaglorian de dirigir un medio de opinión.   Una de las virtudes de la democracia la constituye el disentir, el deliberar y el uso de la razón sobre el barbarismo y el fundamentalismo.  Cozumel necesita pensar hacia el futuro y pensar en grande. Necesita volver a abrir las puertas y ventanas a la calle y brindar el calor de su hermosa gente. No con violencia vamos a enterrar de raíz los problemas que nos aquejan. No con actitudes totalitarias vamos a ejercer el derecho divino de vivir en libertad.
Hagamos un acto de reflexión y de contrición.  ¿Qué es lo que queremos? Incendiar con virulencia nuestro entorno o crecer en el más puro sentimiento del pluralismo y aspirar a seguir sintiendo que somos privilegiados de tener el mejor lugar para vivir.
Cuatro mujeres se disputan los dos cargos electivos del próximo 5 de junio. Cuatro mujeres que merecen y tienen el respeto y el reconocimiento de toda la sociedad cozumeleña. No hace falta sacar el cuchillo para llamar la atención y quien lo piense así, no creo que tenga nada que hacer ni opinar del proceso que se avecina. Sería un ejemplo más de los altos índice de violencia de género y misoginia que padece Quintana Roo en el país.
A Adriana, Gina, Marilyn y Perla, en el orden alfabético que las menciono, les digo “vamos hacia adelante”
A veces me considero que puedo ser vehemente en mis opiniones y análisis, pero otras –como el caso que hoy traigo a esta columna- me parece terrible, muy ruin y,  la verdad,  me encabrona y me emputa. ¿Será el frío que ya empezó en el cono sur y que me tiene sentado frente a la chimenea que me altera?

 

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