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Director General: Pedro Ricalde Arjona


Domingo, 21 de Julio del 2019
Num. 1007

A N D A M I O S RETAZOS CULTURALES.

LA ARISTOCRACIA EJIDAL


Las tradiciones de cualquier lugar con el paso del tiempo van cambiando, los relevos generacionales van rehaciendo en el camino sus inventarios culturales, sus rituales, forjando sus mitos, engalanando sus ceremonias, nutriendo su árbol genealógico y su raigambres religiosas y familiares fortaleciendo así sus tradiciones, por ello, hoy los cozumeleños debemos hacer un alto en el camino y preguntarnos ¿quién ganó? ¿Se fortaleció la tradición en el Cedral? ¿A quién le pertenece la fiesta? Interrogantes que analizar ,desde dos perspectivas ,la religiosa y la comercial .La fiesta religiosa funciona por cuestiones de fe no de popularidad política ,aunque en el transcurso de estas algunas(os)se comportan como seres elegidos, y aprovechan el camuflaje religioso ,creyendo que al bailar con su alpargata popis y respirar el poder terrenal político es como si aspiraran el poder divino y eterno ,concentración peligrosa en unas solas manos ,como lo que hoy pretende la actual directiva sin atisbar que hace tiempo en todo el país, existe una premisa nacional, la división iglesia/estado que deslinda lo religioso en familiar y lo comercial lo induce hacia lo empresarial a través de los estados y los municipios como sucede hace ya mucho años en el Cedral de Cozumel , desde un inicio cuando eran ranchos no ejidales de las familias Cárdenas y Montero, donde conviven algunos descendientes todavía en un entorno de 150 avecindados no oficiales que hoy contribuyen al lustre y continuismo religioso con sus ofrendas y novenas familiares en una segunda refundación del poblado y a quienes en vez de tenerlos en contra se les debía tener a un costado para seguir conservando el formato religioso sin retroceso alguno, gracias a ellos, a algunas damas voluntarias y avecindados no precisamente del todo ejidatarios ,que si una noche de fiesta apagarán las luces de sus casas ,solo quedarían dos o tres luces encendidas ,las mismas damas voluntarias que adornan sus casas ,las mismas que hicieron crecer la infraestructura (iglesia)para seguir custodiando el legado de esa Santa Cruz y sus fiestas ,las que hoy pretenden algunos directivos expropiar económicamente sin haber puesto su óbolo ni para hacer la palapa, pero lo que parece tener un destino más trágico es la complementaria feria comercial esa que de entrada dejó ver un punto de ruptura institucional con las autoridades estatales y municipales que con los impuestos de los cozumeleños han subsidiado por muchos años ,a quienes hoy pretenden sustituir por malsanas ambiciones ,esas que no son buenas consejeras cuando ronda la mediocridad y la politiquería ,y que con honestidad, si es que existe todavía en alguno directivos, deberían preguntarse ¿se fortaleció la feria comercial de ese Cedral que dicen amar?, que dicen las evidencias? A vuelo de pájaro le contaré, la concurrencia muy mermada ,el transporte público ,con pérdidas pues solo movió un20% con respecto al año pasado, se perdió la oportunidad del turismo que venía por las fiestas de otras partes del estado, se desdibujaron las carteleras culturales y se perdieron eventos gratuitos que tuvieron que realizarse en el centro por el diálogo roto con las autoridades , mejoras de calles ,un retroceso en las corridas, convertidas en charlotadas con un ruedo inseguro y hasta antiecológico ,situaciones que muestran que no es sano que alguien quiera imponerse como autoridad sin serlo en algunas materias, apropiándose de una fiesta que no les pertenece, de un tesoro cultural que ya debe ser custodiado por instituciones como IXCHEL o la FUNDACIÓN DE PARQUES Y MUSEOS organismos rectores en la materia, un patronato o un fideicomiso, que deriven en foros para integrarla como patrimonio intangible de la humanidad y reciban apoyos de la Unesco ,y evitar así las pretensiones de la actual aristocracia ejidal, que hoy de paso y faltos de generosidad le dan un trato intolerante a los avecindados no oficiales ,olvidando el maltrato que un día sufrieron sus antecesores en los tiempos de los hacendados, un trato con pretensiones de convertirse en un santo oficio cozumeleño, algo parecido a aquel ejercicio inquisidor que se convertía en tribunal para perseguir a los herejes y desposeerlos de sus bienes por sus creencias religiosas ,irguiéndose en un autogobierno sin ser autoridad, pues hay niveles agrarios, y azuzados por una fracción política que tiene un comportamiento de secta, haciendo a un lado la razón y los sentimientos de los cozumeleños quienes han fomentado el valor de sus activos culturales con sus impuestos y su participación como el carnaval y el Cedral. Es indudable que esta aristocracia ejidal después de sus magros resultados buscará culpables pero la sombra de este año perdido siempre los acompañará y estas historias ya tienen nombres y apellidos ,pero la realidad es que las fiestas del Cedral a unos entusiasma, a otros produce indiferencia pero para muchos, seguirá siendo el pródigo lugar que algunas familias de antaño escogieron como su hogar religioso para su salvación y un trabajo digno ,y hoy otras generaciones para seguir preservando esta fe en sus tradiciones, aunque algunos, al parecer, quieren elegirlo para su condenación eterna, haciendo de su legado una tragedia de los comunes ,de un pueblito único, verdaderamente mágico, donde cada quien debe labrar su piedra para seguirlo construyendo, donde cada quien debe ocupar su localidad en defensa de lo justo, por ello, estas letras personales, como una responsabilidad ya asumida, pues creo firmemente, que intentar comerciar con los afectos culturales y religiosos de los cozumeleños, es un despropósito, no es de gente bien, y como dijera Octavio Paz “prefiero ser lapidado en la plaza, que darle vueltas a la noria ".
 

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